#CuéntaseloA Las lectoras de Sentido de Mujer. Capítulo 1

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Hola, mi nombre es Ana, tengo 32 años y he decidido empezar a contar la interesante historia de mi relación actual, una relación que llevaba aproximadamente 5 años como “free”, aunque no constante pero debo comentar que en esos 5 años tuve noviazgos interesantes y me reencontré con el amor de mi vida, estuve a punto de casarme y crucé el océano Atlántico por ir detrás de ese gran amor.

Les voy a contar un poco, su nombre es Manolo, es gallego y es 15 años mayor que yo. Aún recuerdo el día que nos conocimos, fue un miércoles que se me ocurrió ir a un conocido bar en avenida Insurgentes el día que me reencontré mi querida amiga María, fuimos por un par de tragos y cuando estábamos por salir del bar se nos acercó un hombre que por supuesto se veía mucho mayor que nosotras y nos dijo que nos invitaba una copa, por supuesto María dijo que si y pedimos otro vodka con arándano, cuando Manolo empezó a platicar conmigo me dijo “sabes eres muy parecida a una ex novia mía” y me invitó a salir, me pidió mi tarjeta y me dio la suya prometiendo hablarme al día siguiente.

Nos fuimos María y yo porque ambas debíamos levantarnos temprano al otro día por lo que agradecimos la copa y salimos del lugar sin prestar mayor atención a lo sucedido, no es que estuviéramos acostumbradas a conseguir quien nos invitara un trago, simplemente no era algo que nos interesara.

Para ser honesta nunca pensé que me llamaría, pasaba por una etapa difícil y lo único que realmente me importaba era mi trabajo. Pasaba muchas horas en mi oficina y el resto de mi tiempo lo dividía entre mi familia y mis amigas.

Al día siguiente para mi sorpresa me llamó a mi celular y me dijo que saliéramos en la noche, hasta el día de hoy no entiendo cómo le tuve confianza para decirle que si salía con él y además que el pasara a mi casa a recogerme, mientras él era un hombre que hacía toda su vida en el centro yo hacía la mía en el sur de la ciudad, por lo tanto, nuestros mundos eran distintos y solo nos encontramos por casualidad a mitad del camino; el día acordado las 11 de la noche pasó para ir a tomar unas copas en el bar de la torre Latino (creo que ya no funciona en la actualidad).

Debo reconocer que yo estaba segura que esta “cita” era solo de una noche y que pasara lo que pasara no nos volveríamos a ver nunca porque a mi parecer no teníamos absolutamente nada en común. Platicamos muy poco y yo iba preparada para tener una noche de sexo con conocimiento pleno de que era una aventura casual, solo por esa noche y quería disfrutarlo con la seguridad de que al otro día todo sería como si jamás nos hubiéramos visto.

Efectivamente cuando salimos del bar me pidió que lo acompañara a su departamento y caminamos por la calle de Juárez hasta llegar a la puerta del edificio; subimos los 4 pisos hasta llegar a su departamento, el número 410.

Al entrar nos empezamos a besar y sentí miedo (no de que me fuera a hacer algo raro) era miedo a la situación, a dejarme llevar por un simple momento y hacer lo que siempre dije que nunca haría en la vida: tener una relación casual (según yo).

Para mi era más importante lo que el diría después de que sucediera que disfrutar el momento, pero bueno admito que era una novata en esas situaciones.

Les confesaré que eran tantos mis prejuicios que no disfruté para nada de la noche, al terminar, en automático nos vestimos y nos dispusimos a ir a mi casa sin decir una sola palabra. ¿Se imaginan lo incómoda situación en la que estaba? Yo me preguntaba si todo había salido mal, por supuesto si yo era mala en la cama o si el era demasiado indiferente y lo único que le importaba era simplemente una noche de sexo.
No le pregunté nada, simplemente nos despedimos y pensé que jamás nos volveríamos a ver, que mi intento por iniciar una relación casual había fracasado rotundamente y prometí no volver a hacerlo.

Creí que todo había terminado cuando varios días después durante una reunión vi una llamada entrante que decía “Manolo español”, lo admito no sabía sus apellidos porque había extraviado su tarjeta por lo que tenía que identificarlo de alguna manera entre mis contactos.

Volvimos a salir después de una semana y así inició una relación que al día de hoy ha evolucionado a algo más que aún no logro terminar de comprender.

Quiero compartir todo lo que he vivido desde los primero días del mes de febrero que decidí empezar a salir con Manolo con mayor frecuencia hasta el día de hoy, las experiencias, las peleas, los motivos para sonreír y para tomar decisiones que seguramente han cambiado mi historia de vida, porque quiero que tanto ustedes como yo nos demos cuenta que al final, sin importar las circunstancias que vamos viviendo, no estamos solas, que muchas vivimos historias similares que nos hacen llorar, reír, desesperarnos, aprender, en ocasiones caernos y volvernos a levantar.

Quiero que esta historia sea parteaguas para que ustedes puedan compartir conmigo sus ideas, sus consejos y sus experiencias, que puedan sentirse identificadas conmigo, por supuesto que también puedan darme consejos e ideas de lo que puedo hacer conforme avanza mi relación.

Compartamos juntas esta experiencia de vida que seguramente nos hará crecer y aprender a tomar decisiones más acertadas para nuestra vida.


Atentamente.
Ana
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