Los Doce Pasos de la Educación Sexual de los Hijos (II)

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En nuestro artículo de ayer Los Doce Pasos de la Educación Sexual de los Hijos (I)  hablamos de los primeros seis de una serie de doce pasos a seguir en la educación sexual de nuestros hijos. El día de hoy completamos la entrega de los doce pasos para dar una correcta y sana educación sexual  a tus hijos.

7. Siempre di la verdad, si no la sabes infórmate. En mi experiencia, cuando el adulto teme dar respuesta a los cuestionamientos de los niños, es porque no tienen libros en casa y desean evitar que “pierdan la inocencia”. Una cosa es la inocencia y otra es la ignorancia. Evitemos la ignorancia. Busca información científica para dar las respuestas, si a ti te falta educación sexual como vas a dar una correcta educación sexual a tus hijos?

8. Busca las palabras más sencillas para explicar el tema. Tener libros de educación sexual en casa y escuela, nos familiariza con el tema y aprendemos a verlo –los adultos- con naturalidad, como es la sexualidad misma. Leer libros dirigidos a niños, nos facilita conocer el lenguaje apropiado para cada edad. Primero debemos leerlos los adultos, para despejar y asimilar la información, discutir, si es necesario con la pareja o el equipo de trabajo en la escuela, y posteriormente dar la información a los niños. Una gran ventaja que yo encuentro en los libros de sexualidad para niños, es que los adultos tenemos en ellos, un apoyo visual con sus caricaturas, colorido y textos atractivos. De esta manera podemos relajarnos más, pues los niños están más atentos al material visual y la energía se divide entre tú y el libro. Hay videos también muy atractivos… prefiero los libros… van más al ritmo de los niños. Te sugiero dejar los videos como segunda opción en la educación sexual.

9. Pon límites, reglas, no barreras. Los mitos han obstaculizado la sexualidad responsable en México, pues son barreras que impiden que la educación sexual fluya congruentemente con la información con hoy sabemos es la adecuada para niños y adolescentes. Es importante que la educación sexual sea impartida teniendo como base dos puntos: la realidad y los valores. Los valores se modelan con los límites y reglas de cada familia y escuela. Los niños agradecen una educación sexual clara, oportuna y honesta. Es importante informar a los niños que la educación sexual es un derecho que ellos tienen, y que deben respetar que muchas familias y escuelas prefieren no hacerlo. Siempre en la línea de que la educación sexual no debe vivirse con vergüenza sino con responsabilidad. Los límites entre lo público, lo prohibido y lo íntimo, determinarán su derecho a ser respetado. Establecer reglas. no barreras, lo llevará a entender las diferencias individuales y familiares.  Gratificarlos sólo cuando hablan de otros temas que no sea el sexual, les enseña que se vale hablar de todo, menos de educación sexual. Esto no impedirá que tengan experiencia, pero quizá sí les faltará la información, la conciencia y por ende, la responsabilidad. Las personas que tienen aceptación, confianza y respeto de sí mismas, suelen ser quienes hacían preguntas y obtenían respuestas –y se informan, posteriormente, sin prejuicios ni discriminación y toman decisiones más congruentes con sus valores.

10. Promueve una sexualidad asertiva. La asertividad consiste en que el ser humano conozca sus necesidades, sentimientos, pensamientos, creencias y que, por encima de todo, se sienta con el derecho a expresarlos con orgullo. Resulta interesante el orgullo que algunos MAPAS sienten cuando sus hijos hacen preguntas poco comunes respecto a otros temas, pero que cuando se trata de la educación sexual, se sienten amenazados. En el primer caso, se refieren a los niños como inteligentes, con una gran capacidad de observar el mundo…. pero si el tema es de educación sexual…hummm…es un niño precoz. Si a un niño se le gratifica sólo cuando habla “inteligentemente” de otros temas, pero no cuando cuestiona acerca de la sexualidad, no se construye entre el niño y el adulto, el vínculo afectivo y de confianza que la educación sexual requiere para fluir. Pueden interpretar que el tema es tan inadecuado, feo, sucio, vergonzoso, que no hay que hablarlo…. ahí comienza a construirse la doble moral y se distorsiona una correcta educación sexual.

11. Distingue los juegos sexuales entre niños de un probable abuso sexual. Un juego sexual es la exploración que se da entre niños de edades similares, y a través de los cuales conocen el placer y el displacer, la aceptación o el rechazo, con quien se vale y con quien no se vale. Facilita la construcción de la intimidad y la confianza sexual. Los juegos sexuales entre niños forman parte de su desarrollo psicosexual y están incluidos en la educación sexual. A diferencia de los juegos sexuales que se caracterizan por ser entre pares, de mutuo acuerdo y sin condicionamiento alguno, el abuso sexual es todo acto donde el adulto o adolescente dirige su atracción y placer erótico al niño y/o púber, con el fin de satisfacer sus necesidades sexuales. Con frecuencia se trata de una persona que, aprovechando la confianza brindada, seduce, obliga, manipula, amenaza y/o intercambia regalos, dinero con un menor, para que le realice o le sean realizadas caricias, tocamientos en genitales y/o nalgas, ano, pechos. No hagamos de un juego sexual una experiencia dramática de abuso sexual. Hay que explorar primero qué sucedió, cómo y de qué manera vivieron la experiencia para saber la diferencia y actuar en consecuencia a una educación sexual sana.

12. La educación sexual también incluye temas como las infecciones de transmisión sexual, homosexualidad y prostitución –aunque no formen parte de tu experiencia. Muchos temas no son incluidos en la educación sexual de las familias y libros de texto, por miedo y prejuicio…. “No vaya a ser que si le explico qué es homosexualidad, después tenga curiosidad de probarlo”. Puedo asegurarte que en la pubertad y la adolescencia, hombres y mujeres, se cuestionan muchas cosas acerca de su orientación sexual y la de los demás. La educación sexual despeja dudas, facilita la aceptación y define la orientación sexual asertivamente. En la actualidad, nuestros niños y adolescentes debieran estar informados de los riesgos de la pornografía, prostitución y comercio sexual infantil. Existen grandes redes de pederastas que buscan tanto material pornográfico, como niños para satisfacerse sexualmente… y lo obtienen. Es necesario ser concientes de que mucho de mucha de la pornografía está a la venta en los puestos de revistas y en la Internet.

En mi experiencia, la mayoría de los casos atendidos por haber visto pornografía, fue una experiencia vivida dentro de su propio hogar o con compañeros de la escuela, quienes finalmente son sus pares. Sugiero que, a partir de los 6 años de edad del niño o niña, aprovechen alguna escena de intimidad en televisión o cine para dejar claro que es una experiencia de adultos y que las personas adultas deciden en pareja qué hacer de mutuo acuerdo. De tal manera, que cuando vivan la experiencia de ver pornografía tengan bases para diferenciar experiencias.

Como mencionamos en la primera parte, la educación sexual es un tema extenso y prioritario en la formación de nuestros hijos, una sexualidad sana contribuirá a un sano desarrollo emocional. No dejes de informarte y estar atenta a las necesidades de tus hijos. Espero haberte ayudado con este tema.

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